Sobre mí

Hay algo que suelo tener presente en mi trabajo: nadie llega a terapia porque todo esté bien, sino porque algo necesita ser mirado de otra forma.
Mi acercamiento a la psicología no comenzó desde lo académico, sino desde la experiencia personal. Empecé como paciente, y ese proceso despertó en mí un interés profundo por comprender cómo funcionamos, por qué repetimos ciertas situaciones y qué hay detrás de aquello que nos cuesta sostener en la vida cotidiana.
Antes de formarme como psicólogo, mi vínculo estaba más relacionado con el teatro. Allí entendí que lo que cuesta representar en escena suele ser también lo que cuesta vivir fuera de ella: enfrentarse, vincularse o exponerse no son solo habilidades técnicas, sino aspectos profundamente humanos.
A partir de ahí, me formé en terapia Gestalt y posteriormente en psicología, ampliando con enfoques como los sistemas familiares, el psicodrama y la inteligencia emocional. Con el tiempo incorporé herramientas como la grafología, el test de Rorschach y el trabajo energético, que hoy forman parte de mi manera de trabajar.
No trabajo desde un único método, sino desde lo que cada persona necesita en su proceso concreto.
